La red eléctrica de la vivienda no puede causar problemas ni poner en peligro la seguridad de personas o aparatos
La instalación eléctrica de un hogar la forman los circuitos que se encargan de proporcionar energía eléctrica a cada punto donde se necesite, sea para iluminar o hacer funcionar aparatos, electrodomésticos o equipos.
La red eléctrica de la vivienda o del edificio debe asegurar un correcto funcionamiento, que no cause problemas ni percances y en el que se garantice la seguridad de los usuarios.
Cuando compras una casa, siempre merece la pena verificar el estado de la instalación eléctrica. Si la casa es antigua, es probable que tenga una instalación obsoleta que no cumpla con tus expectativas; incluso puede que no cumpla con las medidas de seguridad vigentes. En este caso, será necesario cambiarla por completo.
Cuando se usan electrodomésticos modernos, las instalaciones eléctricas obsoletas pueden ocasionar cortocircuitos y apagones, aunque lo más importante es que suponen un alto riesgo de accidente.
¿Cuáles son las señales para saber que la instalación eléctrica no es segura? Según el Instituto europeo del Cobre, si al encender las luces comenzamos a notar un olor peculiar (o a quemado), puede ser una señal de que los cables se sobrecalientan porque la instalación eléctrica es demasiado antigua. En este caso, es necesario cambiar la instalación lo antes posible para evitar un incendio.
Otra señal para renovar la instalación eléctrica es que algunos enchufes e interruptores estén rotos o quemados; o bien, que veamos saltar chispas al accionar un interruptor o conectar un aparato a un enchufe.